Entre los lugares más sobresalientes que podemos ver en los alrededores de nuestro Hotel Rural, destaca especialmente el Monasterio de San Juan de la Peña, considerado por la tradición como la cuna del antiguo Reino de Aragón.
En este post, vamos a centrarnos en el Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, situado a 7 kilómetros de El Mirador. Situado bajo una espectacular peña, de la que toma el nombre, el monasterio destaca por los restos del más puro estilo románico aragonés, y por ser el panterón de los primeros monarcas de la Casa Real de Aragón.
Los orígenes del viejo monasterio datan del siglo X, y entre las joyas que podemos contemplar hoy destacan especialmente el magnífico claustro románico con sus bellos capiteles, la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y de San Damián, que datan del siglo XII, el panteón de Nobles, además de la iglesia superior, consagrada en el año 1094, y de la capilla gótica de San Victorián. De fechas posteriores, destaca el Panteón Real, de estilo neoclásico, construido por orden del Conde de Aranda en el último tercio del siglo XVIII.
Los orígenes del monasterio están envueltos en leyendas medievales, siendo en principio el lugar refugio de eremitas, hasta la construcción de un pequeño monasterio en los albores del siglo X, dedicado a San Juan Bautista. Posteriormente, el monasterio fue refundado durante el primer tercio del siglo XI por el monarca Sancho El Mayor de Navarra, dedicando la advocación a San Juan de la Peña.
Este rey fue el que introdujo en el centro monástico a la regla de San Benito, muy en voga en toda Europa en esta época altomedieval. A lo largo del siglo, el monasterio fue adquiriendo poder, al convertirse en panteón real y al contar con la protección de la Casa Real aragonesa.
Además, el Monasterio de San Juan de la Peña fue una importante parada en el Camino de Santiago aragonés, ya que entre sus muros era custodiado el Santo Grial con el que Jesucristo consagró el vino en la Última Cena.
Pero tras el esplendor del centro monástico, llegó una etapa de decadencia a partir de la segunda mitad del siglo XII, acentuándose hasta llegar al siglo XVII. Tras un incendio en 1675, comenzó a planificarse la construcción del llamado Monasterio Nuevo, situado en una pradera unos kilómetros más arriba.












